LA GESTA DE MUÑOZ Y ARBE EN EL MARATÓN EN SAPPORO

LOS ATLETAS CHUBUTENSES LOGRARON UN CORRECTO DESPLIEGUE EN LOS 42,195 KM MASCULINOS DE TOKIO 2020, DONDE MUÑOZ FINALIZÓ 31º (2h16m35s) Y ARBE 53º (2h21m15s) ENTRE 106 PARTICIPANTES
08-08-2021

(Gentileza de Luis Vinker / Clarín.com) 

CUANDO LLEGABA LA NOCHE SOBRE LA  ARGENTINA , PERO RECIÉN COMENZABA LA MAÑANA EN  JAPÓN  -MÁS EXACTAMENTE EN SAPPORO, PREFECTURA DE HOKKAIDO- EL AMBIENTE MUNDIAL DE LA MARATÓN ASISTIÓ A UN VERDADERO ACONTECIMIENTO, DE AQUELLOS SU QUEDORIAL.  Y NO JUSTAMENTE POR LAS MARCAS , DIRECTAMENTE “IMPOSIBLES” EN UN AMBIENTE QUE COMBINA CALOR Y HUMEDAD HASTA LÍMITES MUY DIFÍCILES, COMO OCURRIÓ CON LAS PRUEBAS DE MARCHA Y MARATÓN. SUCEDE QUE ESE FENÓMENO LLAMADO  ELIUD KIPCHOGE  SE ASEGURÓ CON TOTAL AUTORIDAD SU SEGUNDA MEDALLA DE ORO  CONSECUTIVA EN EL MARATÓN OLÍMPICO, LA PRUEBA QUE CIERRA EL PROGRAMA ATLÉTICO DE LOS  JUEGOS DE TOKIO 2020 . Y DE ESE MODO, YA NO QUEDAN DUDAS DE QUE SE TRATA DEL MÁS GRANDE MARATONISTAS DE TODOS LOS TIEMPOS .

Pero, también, la prueba tuvo un sabor muy especial para los argentinos. Tal vez a los ojos de los "resultados importantes", un 31 ° puesto no signifique demasiado. Sin embargo, lo es:  Eulalio Muñoz , ese joven fondista surgido de Gualjaina, en  Chubut , coronó una excelente actuación en ese lugar y marcó 2h16m35s. Pese a las adversidades climáticas, es lo más rápido que un argentino ha corrido en el historial del maratón (aunque no sirven las comparaciones de época para esta prueba).

Pero desde que Osvaldo Suárez lograra el noveno lugar en Roma 1960 con el entonces tope sudamericano de 2h21m27s, los argentinos no pudieron figurar muy alto en esta prueba. Fue justamente en Roma 1960 cuando comenzó la era del absoluto dominio africano, esa revolución que transformó a las carreras de fondo. Y desde nuestra región, se fue perdiendo contacto.

Filex Chemongesi, Jacob Ril ey, Eulalio Muñoz y Adbi Hakin Ulad en Sapporo.  Foto: AFP.

Filex Chemongesi,Jacob Ril ey, Eulalio Muñoz y Adbi Hakin Ulad en Sapporo. Foto: AFP.

Por eso, es muy valioso lo que consiguió Muñoz, con 26 años recién cumplidos. Y también Joaquín Arbe, otro oriundo de Chubut, estuvo en un nivel aceptable con el 53° puesto entre los 106 participantes, marcando 2h21m15s en un ritmo regular de carrera.

Tanto Muñoz como Arbe tuvieron que afrontar múltiples inconvenientes a lo largo de este último año y medio para realizar una preparación adecuada. Por supuesto, la pandemia afectó a todos, pero lo cierto es que las restricciones del año pasado los limitaron a ambos, que tuvieron que pausar sus largos ciclos de corridas. Y ni que hablar de competencias, casi todas canceladas.

En el último mes tuvieron que realizar la puesta a punto en la altitud, Muñoz lo hizo en Toluca (México) y Arbe en Paipa (Colombia). También pasaron unas cuántas complicaciones para llegar hasta allí pero el esfuerzo dio resultado. Fueron dos actuaciones muy buenas y justificaron en ambos casos el debut como olímpicos.

Eulalio Muñoz y Joaquín Arbe, los dos representantes argentinos en el maratón olímpico Muñoz y Arbe en el maratón en Sapporo

Eulalio Muñoz y Joaquín Arbe, los dos representantes argentinos en el maratón olímpico,

Tal como se esperaba, por el clima de Sapporo -aunque no fue tan riguroso como el día anterior con las damas- y por tratarse de una carrera “táctica”, el comienzo era cauteloso. Y entre los que decidieron anotarse en el grupo que marcaba el ritmo, junto a Kipchoge y sus compañeros de la legión keniata, estaban dos fondistas sudamericanos: el brasileño Daniel Ferreira do Nascimento y el colombiano Jeison Suárez. Atravesaron los 15 kilómetros en 46m04s -previendo un final levemente por debajo de las 2 horas y 10 minutos- y hasta allí eran más de treinta los corredores en posiciones expectantes.

Los dos fondistas sudamericanos se animaron, inclusive, a un poco más, tirando hasta promediar la prueba, cuando se cruzó en 1 hora, 15 minutos, 13 segundos. Pero el joven brasileño -23 años, debutó hace pocos meses en esta distancia con un sorprendente resultado de 2h09m08s en Lima– lo pagó muy caro, un tirón en su pierna izquierda lo sacó de carrera.

En cambio, para el colombiano esa audacia tuvo un excelente resultado, ya que después resistió los distintos cambios de ritmo y culminó como el mejor sudamericano, en el 15° puesto con 2h13m29s.

LA PROEZA DE KIPCHOGE

Eliud Kipchoge hizo doblete en el maratón olímpico.  Foto: AFP

Eliud Kipchoge hizo doblete en el maratón olímpico. Foto: AFP

A los 30 kilómetros, Kipchoge decidió que era su turno. Definitivamente. Los pasó en 1h32m31s, lanzó el ataque irresistible, sólo su compañero Lawrence Cherono -un hombre que brilló en el 21k de Buenos Aires hace tres años- intentó acompañarlo.

Pero después del kilómetro 35, Kipchoge fue estirando ventajas y exhibió su paso imperial, cada vez más alejado. Ya nadie iba a discutir que el rey de los maratones de la última década (y de todos los tiempos) iba a recorrer los tramos finales con la misma seguridad y prestancia que a lo largo de toda su campaña.

La gran lucha se dio por las otras medallas entre Cherono y otros tres africanos… que representan a países europeos. Cuestiones de lo que es hoy el extraño mundo de las carreras de larga distancia. Cherono hizo el gran desgaste ante el asedio de Abdi Baye (Holanda), Bashir Badi (Bélgica) y Ayad Lamdassem (España). Este se quedó a 200 metros de la meta y el “holandés” y el “belga”, en un llamativo juego de equipo, consiguieron desbordar a Cherono casi en la línea de sentencia.

La medalla de plata fue para Nageeye, con la bandera de Holanda aunque nació en Somalía. Terminó en 2h09m58s, dos segundos por delante de Abdi, quien exhibió la bandera belga, aunque nació en Somalia. Su antecedente personal de 2h04m49s en tierras japonesas, a principios del año pasado, lo convertían en un rival de cuidado. Cherono terminó cuarto con 2h10m02s y Lamdassem -otro proveniente de Marruecos y representante de España- fue quinto con 2h10m06s.

El neerlandés Abdi Nageeye llegó segundo en Sapporo. Foto: AFP

El neerlandés Abdi Nageeye llegó segundo en Sapporo. Foto: AFP

Eliud Kipchoge repitió su victoria de Río 2016 con 2h08m38s y así se convierte en el tercer atleta de la historia que mantiene el título olímpico. El primero fue el legendario etíope Abebe Bikila, quien triunfó con sus pies descalzos en los Juegos de Roma (1960) y repitió cuatro años más tarde, con la entonces marca mundial de 2h12m11s, en territorio japonés. Y luego apareció el alemán oriental Waldemar Cierpinski, vencedor en Montreal 76 y Moscú 80. Ahora es el turno de Kipchoge, cuyas hazañas llegan más lejos: ya fijó el récord mundial en 2h01m39s, se adueñó de grandes carreras del circuito (Berlín y Londres principalmente) y también corrió un maratón -extraoficial- por debajo de la frontera de las dos horas, en un parque vienés.

La pandemia pudo haberlo detenido (y en octubre pasado, sufrió su primera “derrota” después de una decena de maratones al quedar octavo en Londres). Sin embargo, siguió como un referente de los corredores del mundo, además de animarlos a todos -profesionales y simples aficionados- a seguir “practicando, intentando, corriendo”, a realizar “la mejor vida posible”, animó distintas actividades solidarias. Un verdadero ídolo, que ahora en el circuito de Sapporo reafirmó su grandeza.

Eliud Kipchoge saluda al medallista de bronce, el belga Bashir Abdi, y mientras Ayad Lamdassem, de España, recibe atención médica. Foto: Reuters

Eliud Kipchoge saluda al medallista de bronce, el belga Bashir Abdi, y mientras Ayad Lamdassem, de España, recibe atención médica. Foto: Reuters

VALOR ARGENTINO​

También es muy positivo, como un impulso para el atletismo de fondo en nuestro país, una actuación del nivel de la que exhibió Muñoz. Y lo que cumplió Arbe.

En el caso de Muñoz, porque salió con un ritmo que pareció fuerte de entrada (46m43s al pasaje de los 15 km, 1h05m57s para el medio maratón) y sin embargo, logró mantenerlo. Arbe fue remontando posiciones (había pasado en el 83° puesto a la altura de los 10 kilómetros con un ritmo de 31m58s) y luego se fue afirmando.

Los argentinos que participaron del maratón olímpico en las últimas cuatro décadas fueron Rubén Aguiar (59° en 1984 con 2h31m18s), Antonio Silio (en 1996, tuvo que abandonar), Oscar Cortinez (58° en Sidney 2000 con 2h25m01s), Miguel Angel Bárzola (35° en Londres 2012 con 2h17m54s), Mariano Mastromarino (53° en Río 2016, donde también estuvieron Luis Ariel Molina y Federico Bruno).

Esta carrera de maratón se largó cuando en la Argentina aún era el sábado 7 de agosto, fecha símbolo de esta carrera: exactamente ese día, en 1932, Juan Carlos Zabala había conseguido la primera medalla de oro para nuestro país en el maratón olímpico, una gesta que 16 años más tarde emuló Delfo Cabrera en Londres, cuando tres argentinos (Guiñez y Sensini fueron 5o. y 9o. respectivamente) estuvieron en el top 10. La tradición se extendió a la notable medalla de plata de Reinaldo Gorno en los Juegos de Helsinki 1952, cuando escoltó al checo Emil Zatopek, la «Locomotora Humana» y Cabrera fue sexto. Y también a la citada actuación de Suárez.   Ahora fue el turno de Muñoz, autor en Sapporo de la mejor marca de un argentino en el maratón olímpico y que ya tiene un antecedente personal de 2h09m59s, a 2s. del récord que mantiene Antonio Silio. Y un buen complemento con la tarea de Arbe, para homenajear así a la tradición argentina en el maratón.

Ahora se vivió una noche argentina / mañana japonesa que, en todos los aspectos, será histórica para los maratonistas.

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